Si el profesor, el Maestro, se “olvida” de sí y se implica en el crecimiento de sus alumnos, de CADA alumno obtendrá, como premio, su propio crecimiento personal; será entonces un ejemplo real de cómo aprender, no sólo conocimientos sino a vivir.
Desde luego a través de la palabra se pueden, y se deben, mostrar situaciones, personas que ejemplifiquen los valores pero es mucho mejor que, sin descuidar este influjo “verbal” se plasmen en la conducta diaria de educadores y educandos en lo que podíamos llamar influjo “vital”. Lo que más educa es la vida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario